Ni siquiera hace falta que empiece por el principio, solo con empezar vale y sobra.
Todo pierde su antigua forma, ya obsoleta, ya caduca. Hay más trabajo y más dolor en mantener que en soltar para siempre.
Y un nuevo orden empieza a tomar forma. O ni siquiera es un orden, quizá simplemente es un espacio donde cada cual, cada que ocupa el espacio que le corresponde, que le apetece, que es más acorde a su voluntad.
Solo tengo que ser un espectador respetuoso, que la obra saldrá adelate de la mejor forma posible.
Básicamente, ser un hombre bueno -en sentido moral- es ser un hombre libre. Lo demás es fácil y esclavizador.