el teatro del dolor
Esa es la salud, reconocer lo que somos: seres sociales que necesitamos el contacto para vivir, los demás como espejos, como proyección de emociones. Y reconocer que ese contacto es fundamental que lo tengamos con nosotros mismos, primero, siempre y fundamentalmente.
Si me acerco a tí perdiendo el contacto conmigo o mi singularidad, estoy perdido. Perdemos los dos y probablemente hasta lo suframos. Contactar y retirarse, contactar y retirarse, yo -conmigo-y los demás, nacer y morir.
Imagino cómo te debieron temblar las piernas cuando te enteraste de que pronto tendrás la oportunidad de un contacto auténtico, porque la verdad, tan ajena a tí, te aterra. Eres un afortunado que, aunque no lo mereces ni un poco, todavía hay gente que se preocupa y ocupa de tí.
Tendrás esa suerte, pero me temo que el orgullo apenas te dejará ver ni un poco de lo que tanto bien te haría.
PERSONA. Del latín: Máscara. Del griego: que suena a través de...
