12.9.07

perro de arriba

Apenas tengo unos minutos para escribir este post y empiezo pensando que debería hacer otra cosa muy aprisa, cualquier otra, otra más, pero no sentarme a escribir e invertir en esto los últimos minutos.

Sin embargo es lo que necesito. Un respiro, poner en palabras mi intranquilidad antes de subirme en el taxi.

Me veo reflejado en el espejo delante del escritorio mientras tecleo. Los ojos demasiado abiertos, la frente plegada para dar más asombro a mi cara, casi de susto. Las comisuras de los labios caídas hacia abajo. Entonces paro y me sonrío.


Pero ¿qué demonios me pasa?

Me pasa que me cuesta que me digan que no, que no quieren esa entrevista. Qué mal encajo el rechazo y no hablemos del abandono. Es que parece que me dijeran que no me quieren a mí, como si además fuese en realidad muy importante. Es un error que me apunto, otro más.

Y me doy risa, mucha risa, porque estoy muy lejos de mi casa, en un hotel de lujo, haciendo lo que puedo y más. Lo único que me falta es trabajar sin presión, que sólo yo me impongo y de la que sólo me escapo con ardides y mentiras que me hacen suspirar en privado.

Que no, hombre, que no. Ya está bien de hacer que todo parezca un sufrimiento porque de no ser así no me vale, como si sufrir y penar fuese lo único noble.

Me marcho a Abu Dhabi. Sí, a currar, pero flojito, así tranquilamente, sin empujar el taxi con los pies. A la noche vuelvo y ya veré si me doy un homenaje en un restaurante o me quedo recogidito en el hotel. Como me de la gana.

2 Comments:

Blogger Humano, demasiado humano said...

que se con un homenaje en el hotel o recogidito en el restaurante, lo dicho merece celebración.

3:22 PM  
Anonymous Pedro said...

a eso que te pasa a ti mi padre le llamaba pundonor, piensas que vas a perder tu crédito, y luchas por algo que en realidad tampoco va contigo.

Besos. Te echo de menos.

4:50 PM  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home