28.12.06

Obsequium amicos...veritas

Ver todo difícil, imposible, duro, complicado es tan fácil para mí como verlo todo fácil, sencillo, alcanzable. Pero no me suele servir ni lo uno ni lo otro, porque en ambos casos me olvido, con gusto o con rabia, del precio que voy a pagar por ese NO o por ese SI.

Siempre hay un precio y a veces es el de no salir de mis propias trampas.

¿Qué habrá detrás de ellas? Nada más y nada menos que...

26.12.06

pro-puesta sos-tenible

Hace un par de días te recordé y no es que te recuerde muy a menudo, pero de cuando en cuando, pienso en ti. Me doy cuenta que no entendí nada de lo que pasó entre tú y yo porque yo quería que fuese otra cosa. Y es que no sentir lo que uno dice sino lo que piensa es un mal comienzo para la poesía del amor.

Te pedí lo que no sabía ni podía dar, no lo hubiese recibido entonces. ¿Qué te hubiese dado? ¡Vaya usted a saber! Cualquier cosa que las canciones de Mecano o los poemas de Silvio dicen que es amor.

Con la sinceridad que te caracteriza –que jamás he encontrado en nadie- dices en una página gay de contactos que eres seropositivo, pero que tú no estás ahí para hablar de eso. Desde luego que la verdad es sexy, al menos para mí. Y al responderme al mensaje que te envío me cuentas que hoy cumples años, que estoy en la lista de amigos perdidos, que vives el amor de dos personas y que, por el hecho de cumplir años, hoy te sientes un hombre nuevo.

De nuevo me sirves, aunque sólo sea para poner nombre a cómo estoy. Me siento un hombre nuevo que vive una nueva vida, casi recién estrenada o mejor aún, por estrenar. Aún llevo el papel celofán y lo mejor de todo es que nazco sin propósitos. Por el contrario, se que, a diferencia de otras veces en las que me quedé en puras intenciones, ahora se que soy un hombre nuevo.

Al caminar por la vida me encontraré con el que fui. Entonces todo será una quimera a menos que consiga que uno y otro se sienten a hablar y se estrechen las manos.
Empieza un nuevo año y para mí no sólo un año es lo que empieza.

20.12.06

meu amor por você

El mecanismo del olvido es tan natural como el del recuerdo, no es sino una defensa ante una acumulación de datos, de vivencias, de sentimientos. Es un mecanismo biológico automático de compensación.

Y la distancia no es el olvido, joder, que por algo tenemos dos palabras bien distintas para cada cosa. No dejo de ver mucha intención de olvidar, de dejar morir, de no hacerse responsable de unos sentimientos cuando escucho eso de que la distancia mata el amor. Siempre lo dirá quien, de antemano, quiere que eso suceda pero le desagrada admitirlo.

Te recuerdo y te vivo con amor a pesar de que no estés aquí a junto a mí. Pasa el tiempo, sin embargo.

19.12.06

todos los nombres

Una noche de San Lorenzo, cerca del cabo de Trafalgar, hablamos de ti y de mí mientras se escuchaban las alimañas merodear, la luna alumbraba y las estrellas decoraban. El viento era tibio a pesar de que era muy de madrugada y el mar estaba cerca. Mientras te escuchaba no dejaba de pensar cuánto de artificial tiene esa visión natural del mundo.

Recuerdo esa noche con especial cariño, casi con nostalgia. Aún puedo sentir esa comunión tuya y mía, la calma después de una tarde de bloodymaris con gazpacho de tetrabrick.

Nos fuimos a dormir con los gallos cantando, haciendo lo imposible para conciliar el sueño. Mientras tanto, más abajo del camino del pinar, en una casa de campo con poco lustre, una mujer se levanta asustada al escuchar pasos en el patio.

Eugenia, al ver a dos hombres dentro de su casa fue corriendo hacia ellos llamando en su ayuda a todos los nombres que recordaba haber amado: “¡Andrés, Julio, Evaristo, Juan…socorro! ¡levantaos que han entrao en casa!". Los dos hombres corrieron asustados y Eugenia se quedó sola. Llorando, con sus dos hijos pequeños. Sola.

18.12.06

la siesta del diablo

Hace tiempo que cuando me acusan de algo, en lugar de defenderme, concentro toda mi capacidad de ver y percibir cuánto de eso que se me acusa tiene mi acusador. Y es revelador: acusamos a otros de lo que nos molesta de nosotros, y cuánto más somos eso que nos incomoda, más acusadores nos volvemos.

Al homófobo le aterroriza su parte homosexual, el bravucón está asustado y el que se cura en salud es un necio que pone una venda en la piel sana, teniéndose por precavido, cuando lo que va a hacer es justo eso, daño gratuito a otros.

Y es que nunca se sabe para quién trabaja el diablo.

15.12.06

confundir y confiar

Te esperaba en el bar resguardado del frío, tomándome una cerveza, cuando ví por la ventana que te acercabas. No te recordaba tan guapo, ni tan alto, y me alegré mucho de verte.
Me contabas de tu viaje a la India y, mientras escuchaba, sentí que las cosas han camiado mucho para mí desde la última vez que te ví. Me sentía a gusto conmigo y te veía muy bien, casi diría que con otros ojos.
Y mirándote comprendí que la envidia me ha obligado, en muchas ocasiones, a romper relaciones de amistad. No dejaba que cada uno tuviese lo que quisiese, si no que desde la falsa bondad, desde la apararente entrega al otro, interveía en todo mucho más de lo razonable y soportable.
Entonces el Universo me habló -lo hace a menudo-, y me dijo así: "Tú sólo debes pensar en ti mismo. Si te conformas con lo que la vida te da, serás más feliz. Recuerda que las personas envidiosas se pasan toda la vida sufriendo queriendo ser y tener lo que no son y no tienen".
Me entró el contento y ví cómo te llegaba a tí sin que te dieras cuenta: te revolvías en la silla, respirabas con suspiros, empezaste a sonreir y a mirarme a los ojos.
- Qué mirada tienes tan intensa, -me dijiste-. No todo el mundo te aguantará que los mires así.
- No miro así a todo el mundo -contesté-.
- ¿Por qué a mí, entonces? - me preguntaste esperando escuchar algo interesante-.
- Ya lo sabremos. Tú dices no saberlo y yo creo desconocerlo. Un poco de misterio a esta cita programada no vendrá mal. Te acompaño a casa.
Y caminamos abrazados por la calle Toledo sintiendo el frío en la cara y el calor de su mano que me recorría la espalada.

11.12.06

muescas

Ultimamente cuando la cago, parece como si la cagara a gusto, pero no.
No se, me doy la hostia y me duele igual, pero sólo me duele la hostia.

Y es que ya no voy detrás de mi a ver si me doy caza y me hago cumplir la penitencia que me he impuesto. Con rascarme el moflete me vale.

¡Vaya hostia que tengo hoy en toda la cara! ¡Los cinco dedos marcados!

7.12.06

casamayor

Digo adiós a esta casa en la que he pasado los últimos diez años de mi vida. Llegué a ella con mi novio y mi amigo con su novia. Era una casa para cuatro, que pronto fue para tres, que acabó con dos.

He tenido una casa generosa como yo. Llena de ventanas y balcones, grande, inmensa, con achaques y misterios, como yo. Fue mi terror y mi amor. Allí he llorado y reído, y conmigo, mis amigos. Se llenó y se vació miles de veces.

A veces casa, a veces cárcel. Como mi vida.

Quiero darte las gracias, casa. En mi nombre y en el de los que te disfrutamos, que fueron muchos.

Quiero pensar que te traté bien, pero seguro que me excedo en la autocomplacencia. Tú me trataste bien, sin duda. El tiempo lo pone todo en su sitio y hoy siento que estamos en paz y felices.

Otros llegarán que te ocupen. A ocupar otra me voy yo. Así es mi vida…me lleno para vaciarme, me vacío para llenarme. Agarro para soltar, suelto para agarrar. Digo adiós y hola. Buen día y hasta mañana. Voy y vengo.

Porque no se puede atrapar el viento en un puño, te dejo ir casa.


Me voy, que te vaya bonito.

4.12.06

penélope

Que vuelva a casa
Que lo reconozca
Que lo reciba con alegría
Que lo mime
Que lo regale con profusión
Que se quede por un buen rato
Que me permita ser
Que ser no sea deber ser
Que me deje estar
Que estar no sea estar siempre

1.12.06

edipo

Antes de acusar olvidó mirar hacia atrás en su vida para descubrir que era un incapaz, un mutilado. Pasó por alto ver que, de nuevo, incapaz de ser responsable de sí, transformó su dolor en rabia.

Y es que, de cachorrito, descubrió el placer de hacer cabriolas delante de mamá para que ésta lo aprobara y así llegó a adulto. Lo único que necesitó fue tirar todos los espejos de su casa para no verse y seguir teniéndose por un buen niño cuando la ira lo había afeado tanto que parecía el cadáver de un ahorcado.